Pasan los años de esta joven profesión y la concepción social de este profesión está cambiando o sencillamente, es un servicio cada vez más demandado pero... ¿cómo estamos los fisios?
Primer día después de haber aprobado la selectividad, eliges la selectísima carrera (si te da la super nota) o a la privada, como muchos tuvimos que hacer.
Terminas y como la carrera no da para mucho empiezas con los cursos, las jornadas, masters... Abres tu abanico profesional y te dedicas a lo que pillas: domicilios, traumatología, masajes, residencias de mayores...
¿Hasta dónde y hasta cuando?
Todo el mundo coincide que es una profesión creciente y dado el contexto (vida sedentaria, envejecimiento demográfico y mayor contratación de seguros privados) todo pinta que es una buena elección pero... en este maravilloso puzzle que es nuestra profesión se nos ha perdido una pieza. La pieza que falta es la organización, el corporativismo.
Somos una profesión cuyos "colegas" no son tan amigos. Casi todos somos autónomos y hemos trabajado y hecho cursos a por un tubo. Menos de un décimo de los colegiados trabajan en la sanidad pública y el resto competimos contra nosotros mismos todos los días y en todos los barrios o triunfa la precariedad laboral.
Este "sálvese quien pueda" conduce a decir sin vacilar alli dónde voy: "Hágame caso, ponga un fisio en su vida".

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